Ambrosia harina de chia 500 grs

$3.650

Ingredientes: 100% chia seleccionada
Peso: 500g.
Certificación: libre de gluten
Otras necesidades: vegano, sin conservantes, ni mezclas de otros subproductos
Duración: consumir dentro de 12 meses a partir de la fecha de elaboración
Tipo de molienda: harina fina molida en piedra
Formato: doypack con zipper, etiquetada con información nutricional, Res. sanitaria y una atractiva presentación
Ideal para: procesar en el hogar y distribución en tiendas especializadas en productos para celiacos, almacenes, minimarket y supermercados

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Descripción

Una cualidad única de la semilla de chia es su elevado contenido en aceite y ser la fuente vegetal más rica en ácido graso omega 3 (aproximadamente posee de tres a diez veces la concentración de ácidos grasos insaturados de la mayoría de los granos) y omega 6.
Estos ácidos grasos son considerados esenciales, al no poder ser sintetizados por nuestro organismo, luego la única forma de conseguirlo es a través de la dieta. Son los aceites esenciales que el cuerpo necesita para ayudar tanto a emulsificar como a absorber las vitaminas solubles en grasa (A, D, E y K).
Son importantes para la respiración de órganos vitales y hacen más fácil que el oxigeno sea transportado por el sistema sanguíneo a las células, tejidos y órganos. Además ayudan a mantener la lubricación de las células y combinan con la proteína y el colesterol para formar las membranas vivas que mantienen a las células juntas.
Resultan esenciales para la actividad glandular normal, especialmente para el tiroides y la glándula adrenal. Nutren las células de la piel y son esenciales para nervios y membranas mucosas saludables. Su función en nuestro organismo es cooperar con la vitamina D para que el calcio esté disponible en nuestros huesos, ayudando a la asimilación de fósforo y estimulando la conversión de caroteno en vitamina A.

Resumiendo y tal como indican numerosos estudios científicos la grasa omega 3 juega un papel importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares, mejorando la función cardíaca normal. También en el desarrollo y mantenimiento de nuestro sistema nervioso, en la regulación de los procesos inflamatorios aliviando la inflamación, artritis y dolor de las articulaciones. Juegan un papel en la prevención de ciertos tipos de cánceres, menor riesgo de sufrir muerte súbita, en la disminución en el progreso de la degeneración macular, en bajada de los niveles de colesterol (aumenta el colesterol HDL y reduce los triglicéridos y el colesterol LDL), alergias, depresión, problemas gastrointestinales, anemia, psoriasis, falta de memoria entre otras disfunciones, y ayudan al sano desarrollo durante el embarazo y al crecimiento infantil.

Esta semilla posee una importante cantidad de sustancias antioxidantes naturales como son los flavonoides, entre estos podemos incluir al ácido clorogénico, ácido cafeico, la miricetina, quercetina y kaemferol.
Estos compuestos presentan numerosas propiedades entre las que podemos incluir: antiinflamatorias, antimutagénicas, antiviricas, anticancerigenas (cáncer de pulmón y estomago) además de ayudar a la cardiopatía isquémica.
Es importante indicar que estos antioxidantes además de resultar un saludable aporte dietario y terapéutico, ayudan a la conservación del aceite. Dando así, explicación al hecho de que los mayas sin ser expertos en técnicas de conservación pudieran almacenar sin enranciarse durante largos periodos de tiempo la harina de chia.

Esta semilla posee alrededor de 23% de proteínas. Se puede considerar una fuente completa de ella, puesto que presenta un perfil notable al tener casi todos los aminoácidos esenciales y un buen contenido en lisina, aminoácido que es limitante en los cereales. Por ello la semilla de chia es un alimento muy bueno para ser consumido por personas vegetarianas.

Hoy en día los profesionales de la salud recomiendan a los adultos consumir entre 25 a 30 gramos diarios de fibra, y puesto que la semilla de chia aporta 27,6 gramos por cada 100 gramos de semilla, podemos indicar que esta cubre al 100% dichas expectativas.
La fibra posee la capacidad de aumentar el volumen del bolo fecal. Esto se debe principalmente a su capacidad para absorber una importante cantidad de agua. Como resultados, la materia fecal, producto final de la digestión, se vuelve más voluminosa y suave, debido a que se encuentra más hidratada. Consecuentemente esta capacidad de la fibra estimula el tránsito intestinal, lo que reduce su tiempo de permanencia en el aparato digestivo, a la vez que ayuda a regular los movimientos intestinales, evitando el estreñimiento, la diverticulitis y el cáncer de colon.
Además, la fibra puede formar disoluciones con el contenido gastrointestinal, de tal forma que las sustancias que tienen que absorberse les cueste más hacerlo, esto es lo que ocurre con las grasas y la glucosa que en combinación con la fibra se absorven menos. Gracias a esta función, la fibra contribuye a la prevención de múltiples enfermedades como la enfermedad cardiovascular y la diabetes.
En los estudios realizados por el doctor Vladimir Buscan (Clinical Nutrition and Risk Factor Modification Centre at St Michael´s Hospital de Toronto) concluyen que una ingesta regular de semilla de chia en pacientes con diabetes tipo II ayuda a reducir la coagulación de la sangre y las inflamaciones. Más aún, los pacientes alcanzaron una reducción de la presión sanguínea mayor que con la ingesta de otros medicamentos. Este estudio indica también los mecanismos por los que la Chia mejora la función endotelial, la coagulación, la fibrinolisis y el nivel de hierro

Es buena fuente de vitaminas del grupo B. La carencia de estas vitaminas es uno de los factores que incrementan el índice de homocisteina en sangre, la cual favorece la formación de depósitos de placas en las paredes arteriales e incrementa el riesgo de afecciones cardiovasculares y apoplejía.